anos. Todos nos lo hemos preguntado alguna vez: ¿Qué hago con mi querida compañera al llegar a casa? Hoy te proponemos seis formas singulares de guardar la bici cuando no la uses:
1. Colgada en la pared. Una solución de lo más funcional, y también una de las más habituales. Existen cuelgabicis de todos los tamaños, formas y colores. Algunos incorporan, incluso, sitio para guardar los guantes, el casco o cualquier otro accesorio. Otros simplemente cuentan con un espacio en la parte superior para libros, plantas… o lo que tú quieras: 2. Aparcada en vertical. Cualquier pared o columna puede ser perfecta para ubicar un módulo sobre el que colocar la bici. Existen soluciones tanto para colocar la bicicleta verticalmente o de manera semivertical, dependiendo del espacio del que se disponga: 3. Del techo. ¿Por qué no colocar a nuestra fiel amiga donde se merece: en lo más alto? Con par de buenos y resistentes ganchos, convenientemente fijados para que aguanten el peso, podremos ubicar la bici boca abajo, enganchada de las ruedas: 4. Mediante poleas. Otra forma de ubicar la bicicleta en lo más alto, aunque en su posición natural. Las poleas se emplean mucho en viviendas con techos elevados, y son perfectas para presumir de tus bicis más hermosas: 5. Con un módulo doble. Este tipo de perchas resultan perfectas para almacenar dos bicis. La mejor solución si en casa hay varios ciclistas, y también una de las más estéticas.
6. Aprovechado espacios muertos. ¿Tienes una zona de techo bajo, como ocurre en el caso de las buhardillas? ¿Una escalera? Ese tipo de rincones resultan ideales para hacerle un hueco a tu bici. Fuente: Ciclosfera
Son muchos los beneficios de recorrer la ciudad en dos ruedas, promueve una vida más sana y permite acceder sin interrupciones los distintos rincones de la ciudad, desde los mercados y barrios bohemios hasta los parques y viñas cercanas a la capital.
Si lo que buscas es recorrer libre y organizadamente la ciudad sin necesidad de un guía, entonces lo que necesitas hacer es arrendar una bicicleta diseñada para tus travesías callejeras. Dentro de las empresas que arriendan bicicletas de calidad certificada, destaca Bike Santiago, una iniciativa perfecta para quienes buscan desplazarse rápidamente y de manera conveniente por la ciudad.
Una vez activada la membresía a Bike Santiago, podrás usar cualquiera de sus bicicletas estacionadas en las zonas más concurridas de la capital. Estas bicicletas conocidas por su ávido color naranja te permitirán desplazarte por las principales arterias de Santiago de acuerdo a tu programación personal.
Existe otra opción para aquellos que buscan aprender más sobre la historia de Chile y las estructuras patrimoniales emplazadas en la ciudad central. Hablamos de La Bicicleta Verde, una empresa que ofrece tours por Santiago con fin de entregar una rica experiencia cultural y dinámica a los exploradores sobre dos ruedas.
La Bicicleta Verde nació en 2007 “como una forma de ofrecer un recorrido por Santiago de una forma más cercana para los turistas, en la que puedan hacer un city tour o recorrer viñedos en forma entretenida y desde dentro”, cuenta Joel Martínez, socio de la empresa. Hoy arriendan distintos modelos de bicicletas, inlcuyendo tandems ideales para parejas, además de ofrecer circuitos guiados diurnos y nocturnos desde $30 dólares. A su vez, arrendar una bicicleta básica por 4 horas cuesta 10 o 18USD si es en bicicleta normal o mountain bike, respectivamente.
Los city tours que ofrecen comienzan a las 9:30, centrándose en los barrios de la “cultura popular” de la urbe: el bohemio Bellavista, Patronato (sector famoso por los negocios de inmigrantes árabes y coreanos), la Vega Central (un mercado de frutas y verduras), para luego dirigirse al Parque Forestal, donde se puede disfrutar de las hermosas áreas verdes del sector de Bellas Artes.
Mercado Central / Foto: Juan Ernesto Jaeger
Luego de haber disfrutado un delicioso almuerzo típico chileno en alguno de estos barrios tradicionales de Santiago, comienza otro tour de 3 horas que comienza a las 14:30 p.m. Este recorrido incluye Providencia, el Centro Cultural Gabriela Mistral y el Palacio La Moneda. “La temática son los parques y la historia política reciente de Chile”, cuenta Martínez.
Cabe mencionar que todos los tours incluyen todos los elementos de seguridad que requiere un recorrido de bicicleta responsable, desde las luces hasta el casco.
Uno de los panoramas que no puedes dejar pasar es recorrer el Parque Metropolitano de Santiago en bicicleta. Con 737 hectáreas de superficie total, este parque urbano es el más extenso de Latinoamérica y cuarto en el mundo, por lo cual es necesario incluirlo en la nómina de las mejores rutas de la capital. Este recinto emplazado en el cerro San Cristóbal, es decir, en medio del corazón de Santiago, está lleno de atractivos turísticos tales como el Santuario de la Inmaculada Concepción, el Funicular, el Anfiteatro Mirador Pablo Neruda, las piscinas Tupahue y Antilén, los jardines Botánico y Japonés, miradores, restaurantes, senderos y mucho más.
Si tienes suerte, te puedes sumar a las cicletadas culturales organizadas por Bicipaseos Patrimoniales, las cuales son gratuitas y abiertas a todos los entusiastas que quieran conocer la ciudad en dos ruedas. Te recomendamos revisar la agenda de actividades mensuales en su cuenta de Twitter.
Ciclistas en calle Monjitas de Santiago Centro / Foto: Roderik Henderson
Por último, les dejamos el link para Ciclo Recreo Vía, proyecto que fomenta cicletadas diurnas y nocturnas para toda la familia. Durante los fines de semana, distintas calles típicas de la ciudad se convierten en vías exclusivas para ciclistas y es posible disfrutar sin preocupación alguna de las mejores rutas patrimoniales de Santiago de Chile.
Para mayor información sobre los distintos circuitos de Ciclo Recreo Vía en Santiago, revisa el siguiente link.
Amas a tu bicicleta. Amas a tu perro. ¿Has probado a combinar ambos?
Cuando hace años adopté a mi primer perro, un galgo español como los que se abandonan a miles cada año en este país, no tardé en darme cuenta de que era un ser especial. Y especialmente sensible. Por alguna razón, Gordon le tenía miedo a casi todo: al viento que mueve las hojas en otoño, a los pastores alemanes del parque, a los tendederos, a las guitarras eléctricas (a las españolas no) y… a las bicicletas. Sobre todo, a las bicicletas. Teniendo varias en casa, aquello suponía un verdadero problema.
No tardé en descubrir que, además de temor, las bicicletas producían en él una irresistible atracción. Fue el día que probé a llevarle a pasear junto a mi plegable: no se separó de mi lado durante todo el paseo. Aquel descubrimiento nos cambió la vida a ambos: a mí me permitía ir a una velocidad similar a la suya, y a él le mantenía atento a cada uno de mis movimientos, casi hipnotizado, como preguntándose qué clase de demoníaca maquinaria era esa. Hoy, tiempo después, una bicicleta aparcada sigue pareciéndole una amenaza, pero cuando se pone en movimiento se traduce en diversión. Misterios de la psique canina.
Dueño feliz, perro feliz “Para un perro, los beneficios de pasear con su dueño en bicicleta son numerosos”, explica Ander Pérez, responsable del blog Magia Canina. “Se crea una rutina positiva, se contribuye a la socialización del animal, se mejoran la obediencia y el autocontrol y se mejora su equilibrio físico y emocional. Todo ello puede redundar en un vínculo mucho más estrecho con su dueño”.
Se crea una rutina positiva y se contribuye a la socialización del animal
Ese vínculo lo representan, en su forma más física y tangible, accesorios como Springer. La firma noruega lleva 20 años años comercializando un sistema para circular de manera segura con tu mejor amigo. “Usar un sistema como este es lo más recomendable”, cuentan desde su distribuidora en España, Speedog. “Al ir en bicicleta nos permite dar el suficiente ejercicio al perro, lo que no siempre es posible andando a no ser que estés varias horas o muy en forma y puedas correr bastante con él”, explican. El Springer se introdujo en nuestro país hace una década, y aunque es mucho más popular en otros países europeos, cada vez es más frecuente verlo.
Hay quien lleva un paso más allá la afición de pasear a su mejor amigo en bicicleta y lo convierte en un deporte. El bikejoring es una adaptación al mundo de la bici del conocido como mushing, la forma de transporte característica de los países nórdicos en la que los perros tiran de un trineo. Aquí no hay nieve, sino sendas, y no necesariamente se ha de contar con un grupo de fornidos huskies siberianos, sino que basta con uno o dos con mucha energía que gastar y un dueño que tenga claro que lo importante, una vez más, es el disfrute del animal. “Hay que ser capaz de hacerle entender al perro que está formando parte de un gran juego”, subraya Ander.
Tú eres el chófer La realidad es que en la ciudad son pocos los que combinan bicicleta y perros con otra intención que no sea recreativa. O incluso, y desde su punto de vista, puramente contemplativa. En Copenhague, Dinamarca, es frecuente ver a ciclistas con sus bicicletas de carga fabricadas en el barrio de Christiana en las que, lejos de llevar pesados bultos, transportan a sus queridas mascotas a cuerpo de rey.
Ir en bicicleta nos permite dar el suficiente ejercicio al perro, lo que no siempre es posible andando
Hans Bloem es importador de la firma alemana de remolques Croozer, que tiene un modelo específico para perros, el Croozer Pet. “En otros países de Europa es muy habitual llevar a los perros en la bici“, explica. “Incluso se suelen reciclar los remolques para niños: una vez éstos crecen, son los perros los que los utilizan”, explica. “En un 95% perros y no gatos u otros animales”, calcula Bloem, sabedor de que los felinos prefieren la rutina y el calor del hogar a un veloz paseo callejero.
Como pasa con el Springer, e incluso de manera aún más acusada, en España aún son pocos los que llevan a sus amigos de cuatro patas en este tipo de remolques. “Aquí hay menos mercado”, reconoce Bloem, “por el mero hecho de que no se utiliza tanto la bicicleta en el día a día y no existen unas infraestructuras tan cómodas para circular con un remolque de estas características”. Quizá sólo sea cuestión de tiempo.
Una cosa está clara: los perros parecen disfrutar como niños de la sensación de ver pasar el mundo a gran velocidad. Porque hay pocas cosas de las que más disfrute un animal que de observar todo lo que ocurre a su alrededor. Al fin y al cabo, ellos viven el momento y lo exprimen al máximo. Quizás moverse en bicicleta sea lo más parecido a sentirse como ellos, aunque sea durante un glorioso rato al día.
No todos los perros tienen capacidad para ser canes ciclistas
La bicicleta es una buena oportunidad para que los perros que lo precisan realicen ejercicio físico. Sin embargo, no todas las razas de canes pueden convertirse en perros atletas, capaces de acompañarnos en nuestros paseos en bicicleta.
Los perros tienen diferente capacidad física o entrenamiento: cada perro, en función de su raza, edad y estado de salud, es distinto y en ningún caso se debe forzar al animal a realizar un esfuerzo por encima de sus posibilidades.
Consejos para pedalear con tu perro
1. Hazte con un accesorio adecuado para fijar la correa a la bicicleta. Con él evitarás tirones y ganarás en seguridad para ambos. Llévalo siempre a tu derecha para protegerlo de los autos. 2. Preséntalos: permite que el perro olisquee la bicicleta. Empieza con distancias cortas y ve aumentándolas poco a poco. Llegar al agotamiento es innecesario e incluso peligroso. 3. Felicítalo constantemente. Hazle ver lo orgulloso que estás de él con palabras entusiastas. Pocas cosas hay más importantes para un perro que satisfacer a su dueño. 4. Mantén una velocidad agradable y utiliza comandos simples para que vaya más deprisa o más despacio. 5. Lleva siempre contigo agua para que pueda refrescarse y evita los días y horarios más tórridos: un golpe de calor puede ser fatal.
No voy en bicicleta por un acto político. Lo hago para llegar más rápido y porque es más cómodo. Cuando llego a una ciudad, lo primero que busco es una bicicleta y si no tengo una, me siento atrapado» Más o menos con estas palabras abrió Fredrik Gertten el estreno en España de su documental Bikes vs Cars (Bicicletas vs coches) en el festival Internacional DocsBarcelona. Bikes Vs cars es un viaje por diferentes ciudades. Una película que pone en primer plano la forma en la que conviven (o malviven) bicicletas y coches y, al mismo tiempo -en palabras en fluido castellano de su director- “una investigación sobre por qué no funciona el tráfico, y sobre los poderes que no quieren cambiar el mundo. Porque hay mucha gente que invierte millones en que no cambien las cosas en las ciudades.” Cambio climático, urbanismo y diseño, consumismo, estereotipos sociales, activismo y el simple placer de sentir la brisa cuando vas en bicicleta son algunos de los temas que toca esta película. El hilo conductor y casi el leit motiv de la película es Aline, una obstinada ciclista de Sao Paulo, con su batalla por la seguridad de los ciclistas y el recurrente duelo ante los compañeros muertos en accidentes de tráfico. Si vas a verla, prepárate para que se te haga un nudo en la garganta en más de una ocasión, pero también para sonreír con sensación de triunfo varias veces e incluso soltar algunas carcajadas.
Ponle un sello muy ciclista al diseño de tu habitación, presume tu pasión con un estilo muy personal y muy bicicletero. Aquí te compartimos algunas ideas que te van a servir para lograrlo.
Si están súper perdidos y no saben por donde comenzar, o quieren complementar estas ideas con otras más, les recomendamos darse una vuelta por esta galería especialmente pensada para el diseño de tu habitación. Con esto seguro obtendrás grandes ideas para que el diseño de tu cuarto sea genial y muy bicicletero.
No es necesario que tu bicicleta esté colgada dentro de tu cuarto. Algunas ideas sí lo muestran así; pero también hay algunas otras que sólo imprimen ciertos detalles que dejan ver que la bicicleta es parte esencial en tu vida.
Idea 1
Además de las evidentes réplicas de “Penny Farthy” que cuelgan sobre la cama, en esta habitación hay detalles que puedes tomar para darle un toque ciclista a la tuya. El jersey en un marco es una de ellas. Puedes enmarcar el jersey de tu primer equipo o si tienes la fortuna de que algún ciclista profesional te firme uno, no dudes en presumirlo.
Idea 2
Quizá no vivas en el ático, pero de esta imagen puedes tomar algunos detalles para el diseño de tu habitación. Una cama baja, un librero de puertas corredizas y por supuesto, su majestad la bicicleta colgada a un lado.
Idea 3
Sin lugar a dudas esta es mucho más juvenil, aunque podrías hacerla un poco más sobria si quitas los colores tan vivos y los vinilos con ciclistas saltando. El elemento central es la base de la cama en forma de una media tubería de BMX. La verdad ¡está increíble!
Idea 4
Un reloj hecho con un rin reciclado seguro le dará un toque muy ciclista al diseño de tu habitación. Además de ser un elemento más sutil que colgar tu bici sobre tu cama, será un adorno con utilidad. En el video debajo de la foto puedes ver cómo se hace.
Idea 5
Colgar la bici en tu habitación es como gritar ¡soy ciclista! Ahora, depende qué tan fuerte lo quieras gritar. Ya vimos unas opciones en las que la bici va sobre la cama. Pero qué tal si la colgamos a un costado, como en esta imagen.
Todo ciclista de ciudad conoce la importancia de tener un adecuado sistema de iluminación en su bicicleta para cuando cae la noche. Gran parte de los atropellos ocurren justamente cuando un ciclista se cruza frente al automóvil y este último no lo ve. Recordemos que un ciclista prudente solo lleva luces de frente y atrás, que es probable que no se divisen desde el costado. Fue por ello que estudiantes de Estados Unidos dieron vida a Project Aura.
El sistema ganador del concurso internacional de diseño industrial Core 77 consiste en colocar en las llantas de las bicicletas pequeñas lámpara del tipo LED de tres colores -rojo, verde y azul- las cuales, al girar se combinan y generan una poderosa luz blanca, que permite mirar dos platos luminosos moviéndose a la par que los ciclistas. La luz se alimenta con electricidad generada por un pequeño dinamo que se mueve con la propia fuerza del pedaleo de los usuarios haciendo que las luces cambien, desde un tono más rojizo hacia uno más blanco, dependiendo de la velocidad y el movimiento. “En el diseño siempre surgen ideas fantásticas, pero a medida que el proyecto se hace más complejo los estudiantes se ven limitados por la falta de financiamiento perseguirlos. La SURG nos permitió explorar nuestra idea en la mayor medida”. Explican los estudiantes norteamericanos.